El "Voto Útil" es anti-democrático



Si el día de mañana todo el país despertara con la seguridad de que cierta persona sería el más merecedor y más competente gobernante, si tan solo le diéramos todo el poder que este requiere, no tardaríamos en otorgárselo. Lamentablemente, esto nunca ha pasado ni pasará, por lo que hemos ideado distintos sistemas por medio de los cuales determinamos a nuestros gobernantes, cada uno con sus pros y sus contras. Las monarquías dejan la labor de elección a Dios, apostando a que Él determinará al mejor gobernante por medio de herencia y elección divina. Las teocracias aseguraban que los mejores gobernantes serían aquellos que a mismo tiempo son los líderes de la religión dominante. Cada sistema propone un método. Entre estos sistemas, se encuentra la democracia.


La democracia no es un bien en sí mismo (a pesar de que muchos escritores en Letras Libres te lo quieran hacer creer). La democracia es simplemente la creencia de que, por medio del consenso social, podemos acercarnos lo más posible a una verdadera meritocracia en la elección de nuestros gobernantes. Si la mayoría de los miembros de una comunidad concuerdan en que Fulanito sería el mejor líder de dicha comunidad, sería benéfico escoger a Fulanito, ya que se disminuye la posibilidad de equivocación cuando muchos individuos comparten la misma opinión.


Sin embargo, sabemos que esto no siempre es verdad. Sabemos que “la mayoría” puede equivocarse y elegir a alguien en contra de sus propios intereses. Adolf Hitler fue electo de forma democrática, al igual que Benito Mussolini y muchos otros. No me queda duda de que la oposición percibe la elección de Andrés Manuel López Obrador (con una mayoría abrumadora) como una de las ocasiones en la que la democracia “falló” y en la que la ciudadanía escogió a alguien contrario a sus intereses. Tanto así, que muchos de ellos están dispuestos, por medio del “voto útil”, a tirar los principios democráticos por la borda con tal de evitar que MORENA, el partido del Presidente, obtenga más poder.


Durante las elecciones del 2018, cuando mencionaba a alguien que tenía la intención de votar por José Antonio Meade, muchos me contestaban diciéndome que votar por Meade era “tirar mi voto a la basura”, que “solamente estaría aumentando la posibilidad de que AMLO llegara a la presidencia” y que debería de ayudar a “unificar el voto” votando por Ricardo Anaya (un político que me parece deleznable por razones que no mencionaré en este artículo). La frase “voto útil” ingresó a mi vocabulario. Y ahora que estamos a pocos días de las elecciones del 2021, ha vuelto a surgir en las conversaciones del día a día.


La idea de votar por un político a quien no apoyo siempre me pareció extraña. No solamente era el hecho de que estaría votando por alguien con cuyas propuestas no estoy de acuerdo, sino que, a mi parecer, era y es completamente contrario a la razón de ser de la democracia. En vez de votar por quien creo que es más competente, estoy usando mi voto de manera “estratégica” para votar en contra de alguien, no a favor de un político a quien apoyo.


La mayor parte de las personas que ejercerán el “voto útil” ni siquiera saben por quién están votando, solamente saben que están votando en contra de MORENA. No les importa el hecho de que, en muchos casos, los políticos que conforman la coalición Va por México no comparten sus prioridades. No les importa que las propuestas de estos y las de MORENA son indistintas. Están en contra de MORENA en principio, y no les importa a quién tengan que elegir para evitar que más miembros de dicho partido lleguen al poder.


El “voto útil” es anti-democrático por qué es contrario a la idea de que se debe elegir a la persona que cada individuo crea más competente. Es anti-democrático porque es jugar con el sistema desde fuera de él. Es decir “como yo ya sé como funciona el sistema democrático, usaré mi conocimiento de sus reglas y matices para votar por quien más me conviene de acuerdo a las circunstancias”. Es tomar decisiones con base en estadísticas y encuestas (las cuales han sido terribles para los sistemas democráticos alrededor del mundo), y no con base en quién yo creo que será un mejor gobernante para toda la comunidad.


Cuando he hablado de esto, muchas personas contestan diciéndome que mi manera de pensar es “idealista y poco práctica”. Tienen razón. Sin embargo, hay cosas más importantes que la practicidad y, en mi opinión, apoyar la base sobre la cual la democracia se sostiene es más importante que ganar estas elecciones o las que siguen. Cabe aclarar que la democracia, como ya dije anteriormente, no es sagrada. No es pecado ejercer el “voto útil” y jugar con el sistema, pero no debemos engañarnos creyendo que vivimos conforme a sus principios con el “voto útil”. Reconozcamos que es anti-democrático y, si así lo deseas, sal a votar por la coalición este domingo.


Yo por mi lado, anularé mi voto. Si me das la opción entre darme un puñetazo en mi mejilla izquierda o en la derecha, prefiero negarme a hacer la elección, a pesar de que, de igual manera, no me salvaré del golpe.

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